jueves, 23 de enero de 2014

Vuelta al Zulo!

Muy buenas,
Llevaba tiempo queriendo sacar un rato para ésto pero (ahora que ya tengo encarrilado el tema del carnet de moto: http://viviendoapesardelacrisis.blogspot.com.es/2013/05/odisea-motorilela.html) y llevamos mes y medio de mala mar (sólo se ha podido salir a bucear UNA vez: http://viviendoapesardelacrisis.blogspot.com.es/2014/01/primera-inmersion-del-ano.html)... acabo de desempolvar mis gatos de escalada!


Tóma ya! Se trata de ver hasta qué punto toy mustio o no desde Octubre del 2010 a aquí! Joer... qué peligro! Ja, ja, ja!!!

Ok, y cómo empezamos?
-Preparar los gatos: Sacarles los periódicos que se han usado para evitar que se deformen y estirarlos un poquto.


-Estirar: Lo primero, ver cómo andamos de flexibilidad y potencia.


-Volver a Trabajar la Resistencia: No se equivoquen, el problema no va a ser la potencia explosiva sino la resistencia. Antes solía ir con el bono del día y salía cuando ya no podía, casi, físicamente cerrar las manos (aunque se puede seguir un ratito, también, así).

Poco a poco...

P.D: Dónde coño me metí yo la última vez que los usé?



Ja, ja, ja!!!

Actualización a 24/01/2014: Bueno, no ha estado mal... hora y media larga haciendo el mandríl! Ja, ja, ja!!!

Actualización a 06/01/2015: Vaya, veo que no llegué a hacer una entrada específica sobre escalada y hoy me he topado con ésto:
http://deportes.elpais.com/deportes/2015/01/04/actualidad/1420385251_299136.html
La vida en la punta de los dedos
El alpinista austriaco Auer habla de su relación con la escalada y de las motivaciones que le empujan a prescindir de cuerda y compañero
Óscar Gogorza 4 ENE 2015 - 16:27 CET

Escalar en solitario, sin compañero, sin cuerda, sin red, sigue siendo un tema incómodo de abordar, un tanto tabú, incluso entre escaladores. Por eso, la conversación con el austriaco Hansjorg Auer (1984) arranca en la isla griega de Kalymnos, durante el The North Face Climbing Festival y finaliza en el Bilbao Mendi Film Festival, donde Auer protagoniza (junto a Jordi Corominas y Rémi Thivel) un debate apasionado y lúcido sobre la escalada en solo.

Incluso para aquellos acostumbrados a la vida vertical, contemplar a una persona aferrada con la punta de sus dedos a una pared tiene algo de impúdico, algo rayano en lo desagradable. Aquí, un patinazo, un agarre que cede, significa matarse. Uno tiene la vida en la punta de sus dedos, como el título de la película de Jean Paul Janssen en la que Patrick Edlinger diseccionaba el ejercicio, casi un arte, de escalar sin cuerda.

Sea por falta de empatía o de curiosidad auténtica, todavía hoy (en una sociedad obsesionada con eliminar el riesgo de la vida cotidiana) cuesta entender las motivaciones de aquellos que prescinden de la cuerda. Hansjorg Auer escaló a la edad de 17 años 20 metros de pared a pelo. Las sensaciones fueron tan intensas que supo que nunca dejaría de hacerlo. No hubo miedo. No lo hay tampoco ahora. Hubo un tiempo en el que su temor principal tenía que ver con el rechazo de Matthias, su hermano mayor, escalador también, o el de sus padres. Honesto, Auer siempre anuncia a su familia sus proyectos, pero no se ganó su respeto hasta que un día llegó a casa desencajado para explicar que no se había atrevido con uno de ellos: al pie de la pared, miró las nubes amenazadoras, se miró a los ojos y regresó por donde había venido. Pero únicamente el día que su padre le estrechó la mano, tras escalar una vía sumamente técnica y de 900 metros en la Marmolada (Dolomitas), sintió su comprensión. Un alivio.

Explicar en público los porqués sigue siendo un asunto complejo. De hecho, el atleta de The North Face desgrana varias razones: “Porque siento la vida con más fuerza”; “la sed de vivir el momento y la gran incógnita son demasiado fuertes, al menos para mí”; “No tengo que convencer a la opinión pública. La gente sabe que no estoy jugando. He de convencer a mi familia y a mi novia. Pero para ser honesto, creo que todo el mundo debería tener la libertad de hacer lo que más le gusta”.

Y luego está, también, el placer del gesto libre, sin arnés, ni cuerdas, ni material de autoprotección, la fluidez y la libertad de escalar sin pausas. Sensaciones que embriagan, en las que la absoluta y perfecta concentración sustituyen al miedo, especialmente al miedo previo, ése que Auer experimenta en su casa, imaginando una escalada sin cuerda, preguntándose si, llegada la hora, su cabeza estará preparada para asumir el reto.

Todo esto, explica, le conduce a veces a su niñez: recuerda cómo en el parque había niños que nunca despegaban del suelo y otros que enseguida se subían a la estructura más elevada, escapando de la vigilancia de los padres. “No lo hacían por desobediencia, sino porque es un gesto placentero”, observa. Así se siente ahora: un adulto libre a la caza de momentos de intensa felicidad.

Todo esto, claro, crea adicción. Auer lo sabe y no desea caer en la rutina, razón por la que concede bastante espacio a sus proyectos en solitario y por la que censura a los que le tachan de suicida: “Si alguien piensa que soy un suicida, no me ha entendido a mí ni tampoco entiende la filosofía del deporte de montaña en general”, sentencia.

Escalar sin cuerda ha hecho famoso al suizo Ueli Steck o a los norteamericanos Dean Potter y, sobre todo, Alex Honnold. Todo filmado, tremendo, vídeos que provocan sudor en la palma de las manos. “Si yo hubiese nacido en América, sería muy mediático, mientras que en Europa la gente piensa que estamos locos. Puede haber cambiado un poco, porque ven que todavía estoy vivo... hago locuras, pero me ven como un ser loco por naturaleza. Es gracioso, porque hace 10 o 15 años mis compañeros de clase en la escuela iban siempre de fiesta el sábado por la noche y yo no iba con ellos sino que iba a correr, a hacer montaña y me decían: ‘tú eres tonto, tú no eres normal’. Pero ahora eso ha cambiado y cuando me los encuentro tienen mucho respeto por lo que hago. Creo que es importante para todos nosotros encontrar nuestro camino y seguirlo. No pensar demasiado en lo que otra gente diga. Por supuesto, todavía escucho que soy bastante egoísta y he de admitir que quizás la escalada en solitario es uno de los deportes más egoístas”.

Auer es, también, uno de los alpinistas de referencia en la escena mundial, alguien capaz de escalar al mismo tiempo a un nivel elevadísimo en roca, en hielo, en mixto o en montañas vírgenes del Himalaya de 7.000 metros… alguien movido siempre por la curiosidad: “A veces das un paso más y descubres algo. Algo realmente guapo. Y es lo mismo con el solo: das un paso más y descubres esta ligereza, esta libertad, esta mezcla de muchos ingredientes que nos hace feliz”. Como tener el control de tu existencia exactamente en la punta de los dedos.
Me suena:
http://viviendoapesardelacrisis.blogspot.com.es/2014/05/bucear-solo.html

P.D: Y lo que comentaba, en su día, el 26/11/2012 por correo a cuenta de este otro artículo:
http://deportes.elpais.com/deportes/2012/11/22/actualidad/1353541609_274183.html
Patrick Edlinger, el ángel rubio de la escalada
El francés mezcló fuerza y estética en su forma de trepar
Óscar Gogorza 22 NOV 2012 - 00:46 CET

Como una epidemia de origen desconocido, la muerte se está llevando la vida de la escalada, o al menos los orígenes de lo que hoy conocemos como escalada deportiva. Primero se marchó Wolfgang Gullich (en 1992), mucho después Patrick Berhault (2004), enseguida Kurt Albert (2010) y ahora (el pasado 16 de noviembre) Patrick Edlinger, El Ángel Rubio, como se le conocía en Francia, su país de origen.

Edlinger tenía 52 años. Llevaba 30 siendo una leyenda, una referencia icónica. No se sabe de qué ha fallecido. O no se dice. O no se puede nombrar lo que algunos juzgan innombrable. Quizá falleció de muerte natural. Asegura el escritor Asselin, con el que estaba trabajando en su biografía, que Edlinger “sufría de soledad”. Y ésto lo dice casi todo: es un mal muy propio de los tiempos que corren.

A principios de los años ochenta, y recogiendo una filosofía recién estrenada en Estados Unidos, Francia conoció el epicentro de una revolución. Con Edlinger, Destivelle, Berhault y Le Menestrel, entre otros, fuerza y estética comulgaron para convertir el hecho simiesco de trepar por una pared en una suerte de arte. Ya no se trataba de alcanzar una cima, de subir por el hecho de hacerlo, de ganar altura a cualquier precio, de conquistar esto o aquello, sino de algo mucho más limpio que se dio en llamarse forma de vida.

Edlinger, tan dotado para la escalada como hábil en la comunicación, supo expresar mejor que nadie los fundamentos de su nueva religión: entrenamiento de la fuerza y la elasticidad al servicio del gesto, de la dificultad en la escalada, de la estética de los movimientos que le permitían progresar en la vertical como si lo hiciese sobre una pista de baile. Justo entonces protagonizó —hace ya 30 años— el filme La vida en la punta de los dedos, así como Ópera vertical (también un libro), ambas de Jean Paul Janssen: imágenes y voz en off de Edlinger supusieron entonces una auténtica descarga de autenticidad que inspiró a toda una generación de escaladores. De hecho, Edlinger supuso un shock: ahí teníamos a un tipo que sabía explicar sin titubeos por qué escalaba, qué perseguía al hacerlo en solo integral, sin cuerda, dejando el control de su existencia en la fuerza ejercida por la punta de sus dedos y en su capacidad de concentración. Edlinger quería conocerse para crecer y eligió la escalada como vehículo, defendiendo de paso la simplicidad, el amor por la naturaleza y el placer del gesto como algo sublime.

Si Edlinger encajó con mucha dificultad la pérdida de Janssen, la muerte de su amigo Berhault, al que conoció con 17 años, supuso en su caso un tsunami emocional. A veces, invitado a dar una charla en algún festival de montaña, trataba de eludir el compromiso aduciendo que ya nadie le conocía. ¿Cómo olvidarle? Hoy en día, en términos filosóficos, la escalada deportiva parece aún anclada en los ochenta, por mucho que ahora proliferen actores capaces de elevar el listón de la dificultad hasta límites insospechados. Entonces, Edlinger puso el alma a una disciplina, la escalada, más bien hueca. Desde ese momento, solo se le ha añadido músculo.
http://fr.wikipedia.org/wiki/Patrick_Edlinger

El otro día estuve viendo La Vie au bout des doigts (La Vida en la Punta de los Dedos) y Opéra Vertical (me faltan Verdon Forever y Arrow Head).
Cualquiera que se haya subido a una pared conoce la angustia de verse atrapado sin aparente salida en una vía cuando las fuerzas te empiezan a fallar o sientes que la situación te supera.
Impresionante verle a cientos de metros haciendo solo integral (sin cuerda ni seguro alguno) en La Vie au bout des doigts y lo mismo pero DESCALZO en Opéra Vertical!

http://fr.wikipedia.org/wiki/La_Vie_au_bout_des_doigts
http://fr.wikipedia.org/wiki/Op%C3%A9ra_Vertical

Actualización a 08/07/2015: Bueno, el otro día estuve hablando con Laura sobre lo del tema de la escalada después del salto en paracaídas:
http://viviendoapesardelacrisis.blogspot.com.es/2013/06/salto-en-paracaidas_8.html
Le contaba que llevo tiempo con las manos jodidas ya que me corté el dedo índice derecho en la estiba (http://viviendoapesardelacrisis.blogspot.com.es/2014/04/currando-en-la-estiba-del-puerto-de.html) y vengo notando dolores y molestias, también, en el índice izquierdo (pero no acabo de saber por qué).
A ver si puedo montarme una rehabilitación decente y mejorar el tema:


Nota: La roja es cristal de Valeta (Valletta Glass), comprada en Malta:
http://viviendoapesardelacrisis.blogspot.com.es/2015/06/vacaciones-de-buceo-en-malta.html




Actualización a 05/08/2015: Joer... tendrá que esperar ya que me pegué una toña en moto y sigo con el dedo gordo del pie izquierdo con la herida y un poco dolorido:
http://viviendoapesardelacrisis.blogspot.com.es/2014/09/nueva-yamaha-dt125re.html
Mientras, estoy buscando información y videos sobre escaladores sin cuerda (Ueli Steck, Dean Potter y Alex Honnold):



La vírgen!

Actualización a 24/09/2017: Bueno, después de comentar la del otro día (http://viviendoapesardelacrisis.blogspot.com/2017/09/via-gokyo-en-el-faro-de-la-plata-de.html), el viernes me animé y compré el arnés que nos faltaba:


Y hoy hemos ido a probar a Pikoketa:



Hemos practicado rappel con 8 y gri-gri en esa roca pequeña (tiene una pared inclinada de unos 5-6 ms al otro lado) y hemos hecho 3 vías de la roca grande (escalando y asegurando desde abajo). (Milesker Adur!)
Fotillos:








Y el croquis completo del sitio:




Bien! Poco a poco.

Actualización a 24/09/2017: Lo que nos enseñó Adur (milesker!):
-Nudo del ocho doble: Para colocar la cuerda en el arnés.
http://retovertical.blogspot.com.es/2011/10/el-ocho-doble-nudo-de-encordamiento.html 


-Rappel con ocho:
http://rescategoer.blogspot.com.es/2008/10/tecnica-utilizacin-avanzada-y-descenso.html 





Figura 1 enganchando el ojo pequeño del ocho a la anilla del arnés con un mosquetón.
Nota: Acaba de leer que tiene el peligro de que se forme el nudo de alondra de la figura 2.
Para evitar problemas, el ojo grande puede ser cuadrado (como el de Adur) o pasando la cuerda por el citado mosquetón:



El problema es que ésto reduce la fricción en el ocho y hace que el descenso sea más rápido y menos fácil de controlar.

-Rappel con grigri:




-Rappel con pato (o shunt): No nos dió tiempo a probarlo.



-Escalar en top rope: Adur nos aseguraba desde abajo (enseñando, por turnos, cómo hacerlo) y nos bajaba.


Más adelante cambiamos de zona y echó la cubierta subierto de primero (antes subió a montar la cuerda) mientras yo le aseguraba.

Ya seguiremos!

Actualización a 29/09/2017: Acabamos de volver de subir al Adarra en bici (http://viviendoapesardelacrisis.blogspot.com/2014/07/robo-de-bici-rockrider-81.html) y nos hemos topado con un cartel sobre ésto:
https://www.leitzaran.net/recorridos/aizkorriko-escalada.html
Habrá que probar.

Actualización a 16/10/2017: Ayer volvimos otra vez.
Hicimos otras 4 vías de la zona derecha y terminamos rapelando desde arriba con el 8 y el pato (shunt).
Va bien!

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