martes, 6 de octubre de 2015

Soledad

Muy buenas,
El otro día lo leí. Qué gran paradoja, verdad?
http://politica.elpais.com/politica/2015/10/04/actualidad/1443982460_300003.html
Me siento solo
-Cuatro millones de españoles sufren la soledad, según un estudio reciente
-Informe: "La soledad en España":
https://www.axa.es/documents/1119421/2495806/RESUMEN+EJECUTIVO-Soledad-Espa%C3%B1a.pdf/6f84956e-4485-4373-8776-dac1bf48fe43
-In English: Feeling lonely? You’re not alone:
http://elpais.com/elpais/2015/10/05/inenglish/1444038740_086331.html
Elsa García de Blas Madrid 5 OCT 2015 - 16:14 CEST

Ella nada sola mañanas enteras en la piscina municipal del barrio obrero de Carabanchel (Madrid), porque la entrada cuesta un euro y medio. Otras, las pasa en la biblioteca pública, donde puede conectarse a Internet y mirar Facebook. Él cuida de las plantas de su terraza cuando amanece un día soleado y cocina con tiempo y esmero platos para uno. A veces se da cuenta de que hace días que no sale de casa.

Ella nunca se casó, ni tuvo hijos, sus padres murieron y los hermanos se distanciaron. Él se divorció, tampoco tuvo descendencia, y la familia está a 10.000 kilómetros de su piso de Castellón, en la Argentina que dejó hace 21 años. El dinero apenas entra en la cuenta del banco.

Conchi Rico y Gustavo Ferrarese tienen —es casualidad— 53 años. Les separan muchas otras cosas: ella, auxiliar de enfermería, nunca tuvo un trabajo estable, siempre ha ido a remolque, llegó a pasar “hambre de verdad” antes de ser aceptada en el comedor social. Él era un directivo de una multinacional de materiales cerámicos al que le iba muy bien, aficionado a la música, socio de la Asociación Filarmónica de Valencia y abonado del Palau.

Los dos viven solos y se sienten solos. A la soledad llegaron ambos a través del paro. Un paro que poco a poco va haciendo desaparecer a los amigos, que cada vez llaman menos porque para qué, si va a rechazar la invitación porque no puede pagar la cena o el cine. Cuando no se tiene ni para un café, los amigos se pierden.

Conchi no trabaja desde agosto del año pasado y cobra una prestación de 375 euros al mes “sin pagas extras”. Gustavo lleva seis años desempleado, agotó el último subsidio y ahora espera —sin cobrar nada— a que se cumpla un año de plazo y pueda volver a percibir 426 euros. “La soledad pesa mucho, se te caen las paredes”, dice Conchi, que no sabe si podrá celebrar con alguien su cumpleaños este próximo mes de diciembre. “Uno se siente solo cuando prepara una comida muy buena y se la come uno mismo. O cuando han florecido los jazmines de la terraza y en 15 días no ha venido ningún amigo a verlos”, apunta Gustavo.

Ambos forman parte de un nuevo perfil de víctima de la soledad: el parado. “El desempleo es una pérdida de dinero, de prestigio y de poder. Te puede aislar socialmente”, reflexiona Juan Díez Nicolás, premio Nacional de Sociología, que ha dirigido una investigación, publicada la semana pasada, titulada La soledad en España, que aporta el significativo dato de que cuatro millones de españoles se sienten solos.

El trabajo de Díez Nicolás, basado en entrevistas a expertos y 1.206 encuestas, revela que un 20% de los españoles viven solos. De ese porcentaje, la mayoría, casi el 60%, dice que lo hace porque quiere. Solo un 8% de los españoles mayores de 18 años “se puede considerar como realmente aislado, en cuanto a que vive solo por obligación, y no por voluntad propia”, según el estudio, que también ha constatado que no es lo mismo sentirse solo que no estar acompañado. Quienes viven en familia tienen incluso tasas de sentimiento de soledad más elevadas que aquellos que viven solos por opción personal. “La situación laboral es la variable que más contribuye a la sociabilidad. Las personas con trabajo a tiempo completo tienen mayor sociabilidad que quienes no”, subraya el informe.

“Los caladeros de la relación social son fundamentalmente la familia, el vecindario, el colegio, la universidad y el trabajo. Si falta el trabajo falta uno importante”, apunta Rocío Fernández Ballesteros, catedrática emérita de Psicología de la Universidad Complutense, que señala además que el sentimiento de soledad “produce un bucle, porque el individuo no tiene energía suficiente para salir a buscar la relación”.

“Sientes que estás estorbando en todas partes, como nunca tienes dinero parece que vas a que te inviten…”, cuenta Conchi. “Mi soledad no solo es física, es también cultural, intelectual y profesional”, señala Gustavo, que dejó de ir a conciertos y museos porque no puede pagarlos. “Ahora estoy mejor, pero he llegado a estar ingresada por estrés”, relata Conchi. "Hoy me pilla bien, pero hay días que no estoy de ánimo, que no veo luz al final del camino”, reconoce Gustavo.

En última instancia, la patología de la soledad es la depresión, “pero no todos los sentimientos de soledad van acompañados de depresión”, incide Fernández Ballesteros. De hecho, estos “pueden considerarse normales en la vida del individuo, lo importante es la frecuencia en que se tienen”, explica la catedrática, que indica que es necesario también estar solo para el desarrollo personal y la reflexión. El estudio de Díaz Nicolás revela que más de la mitad de la población ha experimentado soledad durante el último año y cerca de uno de cada diez, con mucha frecuencia.

Pero la soledad es un problema “creciente” en la sociedad española, según el sociólogo, ligado también a los nuevos hábitos. “La vida en la gran ciudad, las relaciones afectivas más de usar y tirar, como casi todo en la vida. Se vive el momento”, explica. ¿Es preocupante? “Debe serlo, la soledad no es felicidad”. “La familia y el Estado deben afrontarla”, concluye.

Ideas para evitar la soledad
1. Utilizar todos los medios posibles para relacionarse y participar en actividades.
2. Mantenerse laboralmente activo.
3. Continuar aprendiendo cosas nuevas a lo largo de la vida.
4. Actualizarse en el campo de las nuevas tecnologías.
5.Cuidar las relaciones con familiares y amigos.
6. Tener aficiones y pasatiempos.
7.  Practicar deporte.
8. Profundizar para detectar los motivos de dicho sentimiento.
Como digo siempre, PRIMERO se deben construir individuos (autosuficientes) para que sean CAPACES de vivir en sociedad.

P.D: Del citado informe:

“Nacemos solos y morimos solos, y en el paréntesis, la soledad es tan grande, que necesitamos compartir la vida para olvidarla”
Erich Fromm
Actualización a 09/10/2015: Ayer mismo, en la presentación sobre un libro de Foucault en Kaxilda:
http://viviendoapesardelacrisis.blogspot.com.es/2013/05/espacio-de-encuentro-kaxilda-elkargunea.html 

Formarnos como individuos libres, críticos y autónomos para poder vivir en sociedad:
http://viviendoapesardelacrisis.blogspot.com.es/2013/11/jugar-aprender-ponernos-prueba-vivir.html 
El problema es que la gente, por lo general, rehuye el dolor, el miedo, el esfuerzo, la autocrítica,... Vamos, aquello que nos enseña quienes somos y en qué debemos mejorar para ser autosificientes y dejar de NECESITAR para pasar a QUERER.

Actualización a 11/04/2016: Y más:
http://elpais.com/elpais/2016/04/06/ciencia/1459949778_182740.html
PSICOLOGÍA
Soledad, una nueva epidemia
Una de cada tres personas se siente sola en la sociedad de la hiperconexión y las redes sociales. ¿Qué está fallando?
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JOHN T. CACIOPPO / STEPHANIE CACIOPPO
6 ABR 2016 - 00:03 CEST   

Cualquiera puede padecer soledad crónica: un chico de 12 años que se traslada a un colegio nuevo; un joven que después de crecer en un pueblo se siente perdido en la gran ciudad; una ejecutiva que está demasiado ocupada con su carrera para mantener buenas relaciones con sus familiares y amigos; un anciano que ha sobrevivido a su cónyuge y cuya mala salud le dificulta ir a visitar a nadie. La generalización del sentimiento de soledad es asombrosa. Varios estudios internacionales indican que más de una de cada tres personas en los países occidentales se siente sola habitualmente o con frecuencia. Un estudio de 10 años que iniciamos en 2002 en una gran área metropolitana indica que, en realidad, esa proporción se aproxima más a una de cada cuatro personas en algunas zonas, una cifra que sigue siendo muy alta.

La mayoría de estas personas quizá no son solitarias por naturaleza, pero se sienten socialmente aisladas aunque estén rodeadas de gente. El sentimiento de soledad, al principio, hace que una persona intente entablar relación con otras, pero con el tiempo la soledad puede fomentar el retraimiento, porque parece una alternativa mejor que el dolor del rechazo, la traición o la vergüenza. Cuando la soledad se vuelve crónica, las personas tienden a resignarse. Pueden tener familia, amigos o un gran círculo de seguidores en las redes sociales, pero no se sienten verdaderamente en sintonía con nadie.

Una persona que se siente sola suele estar más angustiada, deprimida y hostil, y tiene menos probabilidades de llevar a cabo actividades físicas. Como las personas solitarias tienden más a tener relaciones negativas con otros, el sentimiento puede ser contagioso. Las pruebas biológicas realizadas muestran que la soledad tiene varias consecuencias físicas: se elevan los niveles de cortisol —una hormona del estrés—, se incrementa la resistencia a la circulación de la sangre y disminuyen ciertos aspectos de la inmunidad. Y los efectos dañinos de la soledad no se acaban cuando se apaga la luz: la soledad es una enfermedad que no descansa, que aumenta la frecuencia de los microdespertares durante el sueño, por lo que la persona se levanta agotada.

El motivo es que, cuando el cerebro capta su entorno social como algo hostil y poco seguro, permanece constantemente en alerta. Y las respuestas del cerebro solitario pueden servir para la supervivencia inmediata. Pero en la sociedad contemporánea, a largo plazo, tiene costes para la salud. Cuando estamos acelerando constantemente nuestros motores, dejamos nuestro cuerpo exhausto, reducimos nuestra protección contra los virus y la inflamación, y aumentamos el riesgo y la gravedad de las infecciones víricas y de muchas otras enfermedades crónicas.

Un análisis reciente —de 70 estudios combinados con más de tres millones de participantes— demuestra que la soledad incrementa las probabilidades de mortalidad en un 26%, aproximadamente igual que la obesidad. El hecho de que más de una de cada cuatro personas en los países industrializados pueda estar viviendo en soledad, con consecuencias seguramente devastadoras para la salud, debería preocuparnos.

En nuestras investigaciones también hemos observado que cada medida positiva para mejorar la calidad de las relaciones sociales mejora la presión arterial, los niveles de las hormonas del estrés, las pautas de sueño, las funciones cognitivas y el bienestar general.

Con frecuencia las personas solitarias no son conscientes de muchas de las cosas que les suceden: no lo saben. Por ejemplo, se agudiza de forma implícita la hipervigilancia en busca de amenazas sociales y se reduce la capacidad de controlar los impulsos. Pero, igual que ocurre con el dolor físico que nos informa de una posible lesión en nuestro cuerpo, el sentimiento de soledad nos indica la necesidad de proteger o reparar nuestro cuerpo social.

Los familiares y amigos suelen ser los primeros en detectar los síntomas de soledad crónica. Cuando una persona está triste e irritable, quizá está pidiendo en silencio que alguien la ayude y conecte con ella. La paciencia, la empatía, el apoyo de amigos y familiares, compartir buenos momentos con ellos, todo eso puede hacer que sea más fácil recuperar la confianza y los vínculos y, en definitiva, reducir la soledad crónica.

Por desgracia, para muchos hablar con franqueza sobre la soledad sigue siendo difícil, porque es una condición mal comprendida y estigmatizada. Sin embargo, dada su frecuencia y sus repercusiones en la salud, tendría que estar reconocida como un problema de salud pública. Debería recibir más atención en las escuelas, en los sistemas de salud, en las facultades de medicina y en las residencias de ancianos para garantizar que los profesores, los profesionales de la sanidad, los trabajadores en los centros de día y en los centros de tercera edad sepan identificarla y abordarla.

¿Las redes sociales pueden abrir nuevas vías para conectar con los demás? Depende de cómo se usen. Cuando la gente utiliza las redes para enriquecer las interacciones personales, pueden ayudar a disminuir la soledad. Pero cuando sirven de sustitutas de una auténtica relación humana, causan el resultado opuesto. Imaginen un coche. Si una persona conduce para compartir un rato agradable con sus amigos, seguramente se sentirá menos sola; si se pasea solo para saludar de lejos y ver cómo los demás se lo pasan bien, su soledad seguramente seguirá siendo igual o peor.

Por desgracia, muchas personas solas tienden a considerar las redes sociales como refugios relativamente seguros para relacionarse con los demás. Como en el ciberespacio resulta difícil juzgar si los otros son dignos de confianza, la relación es superficial. Además, una conexión a través de Internet no sustituye a una real. Cuando un niño se cae y se hace daño en la rodilla, una nota comprensiva o una llamada a través de Skype no sustituye al abrazo consolador de sus padres.

En la actualidad varios países, en particular Dinamarca y Reino Unido, han creado programas nacionales para concienciar al público sobre la soledad crónica, fomentar un mejor conocimiento de sus consecuencias catastróficas que tiene y mejorar las intervenciones, las políticas para bordar este problema y su financiación.

John T. Cacioppo, autor de Loneliness (WW Norton), es catedrático de psicología y dirige el centro de neurociencia cognitiva y social en la Universidad de Chicago. Stephanie Cacioppo es profesora de psiquiatría y neurociencia en el mismo centro.

Traducción de María Luisa Rodríguez Tapia.
Actualización a 09/06/2016: Cada vez más idiotas:
http://www.20minutos.es/noticia/2765242/0/movimiento-anti-smartphone-stop-phubbing/
'Stop Phubbing': una llamada de atención contra la creciente obsesión por el 'smartphone'
-La adicción por los 'smartphones' ha dado lugar al fenómeno conocido como 'phubbing': cuando los individuos ignoran su entorno para centrarse en su móvil.
-La campaña 'Stop Phubbing' y advertencias gráficas como la del artista valenciano Fco. Borja Estela tratan de concienciar a la ciudadanía sobre este asunto.
-Se han vuelto a poner de moda los móviles que solo permiten hacer llamadas.
DANIEL G. APARICIO DANIEL G. APARICIO 09.06.2016 - 06:36h
...

http://stopphubbing.com/ 
http://www.alonetogetherbook.com/ 

Efectivamente, se habla de soledad.

Actualización a 28/06/2016: Mira que tener que llegar a ésto...
http://www.20minutos.es/noticia/2784132/0/robot-pepper-empatia/
El padre del android Pepper inventa un nuevo robot con el que pretende combatir la soledad
-Su futuro robot, que prevé lanzar hacia 2019, tendrá una talla inferior a los 120 centímetros de Pepper y un diseño sencillo.
-Tendrá una inteligencia "comparable a la de un gato" que le permitirá "entender parte del lenguaje verbal y del no verbal".
-Según su creador, el autómata podría ocupar el mismo lugar de las mascotas en muchos hogares pero con "funciones aumentadas".
ANTONIO HERMOSÍN / EFE. 28.06.2016 - 11:05h

¿Puede un androide despertar la empatía de un ser humano y remediar la soledad? Kamame Hayashi, padre del popular robot Pepper, trabaja en un nuevo autómata que sea capaz de cumplir estas funciones y que pretende colocar en cada hogar.

Pepper fue comercializado en 2015 como el primer autómata capaz de interpretar las emociones y el lenguaje humanos y se ha convertido en uno de los rostros más reconocibles de la vanguardia tecnológica de Japón, donde se le puede ver interactuando con personas en muchos establecimientos comerciales.

"Fue un enorme paso adelante en la robótica y demostró que el mercado de los autómatas domésticos tiene un gran potencial", afirma orgulloso su creador durante una entrevista en su oficina de Akihabara, un barrio tokiota conocido por sus tiendas de electrónica, videojuegos y manga.

Hayashi lideró el equipo que concibió al humanoide de facciones afables y anatomía curvilínea, pero tras el lanzamiento al mercado de Pepper en junio de 2015 y su fulgurante éxito comercial —las primeras 1.000 unidades se agotaron en un minuto—, decidió abandonar el barco. Este ingeniero mecánico nacido en Aichi (centro de Japón) hace 45 años fue fichado por el gigante nipón de las telecomunicaciones Softbank para liderar el proyecto de Pepper en 2012, después de trabajar en el desarrollo de prototipos de fórmula uno para Toyota. Pocos meses después de dejar Softbank, Hayashi fundó su propia compañía, Groove X, con objeto de desarrollar un autómata doméstico diferente basado en las premisas de la comunicación no verbal, apariencia no humana y capacidad de conectar emocionalmente con personas.

"No me interesan las máquinas que sustituyen o emulan labores humanas, sino aquellas que nos pueden ayudar a sentirnos mejor", explica Hayashi, quien ha reclutado para su empresa a veinte personas de disciplinas tan diversas como la biología, la danza, la ingeniería industrial o los videojuegos.

Aunque la inteligencia artificial está cada vez más presente en aparatos cotidianos como los teléfonos móviles o los automóviles, "no hay muchas empresas tecnológicas trabajando para cubrir necesidades humanas básicas, como la de afecto o la de aceptación social", añade.

Este ingeniero encontró inspiración para su nuevo proyecto al visitar con Pepper una residencia para personas mayores. Los ancianos trataban de conversar con el autómata, y pese a que el diálogo no siempre era fluido por sus limitaciones de software, el robot tuvo "una gran acogida" entre los presentes.

"Algunos sólo querían tocarlo o cogerle de la mano. Y otros sólo necesitaban ser escuchados", afirma Hayashi, quien descubrió así que lograr la "comunicación subconsciente" con la máquina "era más importante que una interacción lingüística perfecta".

Para dotar a una máquina de estas virtudes, la clave es "conectar con el lado más primitivo de nuestro cerebro, vinculado a los instintos, las emociones o las intuiciones", señala el ingeniero.

Hayashi pone como ejemplo de los robots de la saga cinematográfica Star Wars, y en particular a los icónicos R2-D2 y BB-8, autómatas de apariencia no humana y lenguaje no verbal y que sin embargo "son los más populares y apreciados por el público".

Su futuro robot, que prevé lanzar hacia 2019, tendrá una talla inferior a los 120 centímetros de Pepper, un diseño sencillo y una inteligencia "comparable a la de un gato" que le permitirá "entender parte del lenguaje verbal y del no verbal".

A su juicio, el autómata podría ocupar el mismo lugar de las mascotas en muchos hogares pero con "funciones aumentadas", como motivarnos a la hora de hacer ejercicio físico, acompañarnos en tareas rutinarias o ayudarnos a reducir el estrés a través de juegos y entretenimientos.

"Queremos crear un robot que pueda tener todo el mundo, tanto por su funcionalidad como por su precio, que será similar al de un smartphone", señala Hayashi, quien también ve "una demanda potencial muy importante" en Japón, China y en todas las grandes metrópolis del mundo "por la cantidad de gente que vive sola".
Los hogares con un sólo habitante suponían en Japón el 33 por ciento del total en 2010, una proporción que ascenderá al 38 por ciento para 2035, según datos del Gobierno nipón y que suponen un desafío en términos sociales y demográficos junto al envejecimiento de la población.

La mayoría de los expertos aún ve lejana la singularidad tecnológica —el momento hipotético en que la inteligencia artificial superará a la humana—, aunque algunos, como Hayashi, creen que la tecnología ya está capacitada para hacernos sentir menos solos y más felices.
En fin...

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