Muy buenas,
Edit: Foto para el hilo:
Me llama el tema de las abejas y ayer me topé con ésto:
Añorbe recupera una abejera de 100 panales del siglo XVIII como proyecto de voluntariado ambiental
-Medio Ambiente apoya a una asociación que compartirá sus conocimientos de biodiversidad y etnografía con el colegio local
La ‘Abejera de Pópulo’ (Añorbe) quedó sin uso el siglo pasado. Fue una pérdida para la biodiversidad en un momento en que las poblaciones europeas de este insecto entraban en declive. Además, ese abandono supuso también el inicio de un proceso de pérdida de patrimonio inmaterial, por lo que conllevaba el olvido del manejo tradicional de la apicultura.
Ahora una asociación de voluntariado ambiental de la localidad, con la ayuda de la Dirección General de Medio Ambiente, se ha puesto manos a la obra en una triple apuesta: trabajar por la conservación y desarrollo sostenible del entorno natural del municipio, mejorar el conocimiento de lo que suponen las abejas para su ecosistema y hacerlo restaurando construcciones tradicionales en riesgo de desaparición, reflexionando y documentando las costumbres a ellas asociadas.
La recuperación de la abejera pretende recalcar la necesidad de conservación de los polinizadores para el medio natural y, también, para el humano, poniendo en valor la cultura apícola de esa localidad de Valdizarbe, y manteniendo vivos los conocimientos, prácticas y costumbres vinculados a esta actividad. En septiembre, cuando el trabajo de voluntariado ambiental esté muy avanzado, arrancará la implicación del CPEIP Añorbe, cuyo alumnado trabajará este curso en coordinación con la asociación de familias Txapartea sobre la importante función de las abejas para la biodiversidad.
Al acto celebrado en Añorbe han asistido la directora general de Medio Ambiente del Gobierno de Navarra, Ana Bretaña de la Torre; el teniente de alcalde de Añorbe, Rafael Azparren Erviti y la presidenta de la asociación de voluntariado Abejera de Pópulo, Concepción Vecino Soto, entre otros agentes. En palabras de la directora general de Medio Ambiente “es significativa la aportación que realiza la apicultura para mantener la necesaria biodiversidad”, además de poner en valor “la relevancia que tienen este tipo de intervenciones medioambientales puntuales que, sin embargo, adquieren un valor estratégico en las políticas públicas de restauración de la naturaleza y de recuperación del patrimonio natural de nuestros pueblos, de vital importancia en un contexto de emergencia climática”.
El presupuesto de recuperación de la abejera es de 12.938,56 euros, de los que 10.000 euros serán asumidos por la Dirección General de Medio Ambiente, ya que este proyecto se financia con cargo a las Ayudas para proyectos de Educación ambiental, Voluntariado ambiental y Ciencia Ciudadana de 2026 (Fondo 0,7 de la asignación tributaria del IRPF). Así, con la convocatoria de este año, Medio Ambiente respalda 36 proyectos educativos, 8 de voluntariado y otros 8 de Ciencia Ciudadana con un total de 412.938 euros. En los últimos 10 años Medio Ambiente ha financiado hasta 341 propuestas en todo el territorio.
Trabajar con piedra plantar tomillo o tejer cestas
Una veintena de vecinos y vecinas de Añorbe, con asesoramiento de la Asociación Berdesia de Tafalla, comenzaron en marzo a planificar la restauración de la ‘Abejera de Pópulo’, entendiendo el proceso como una oportunidad para contribuir a la conservación de este espacio, aprender técnicas tradicionales y disfrutar de una jornada de trabajo en equipo al aire libre. La abejera es un paralelepípedo de 13,5 m de largo por 3,5 m de ancho, realizado en sillares de piedra y material de sillarejo, y originariamente cubierto por tejas. La construcción presenta 100 ventanas o huecos en los que alojar otras tantas colmenas, a las que el apicultor accedía por un pasillo interior de dos metros de anchura, desde el que manejar los panales. Las tareas de recuperación incluyen la consolidación de muros de piedra y el mantenimiento de muretes y nichos, la colocación de nidos de adobe y actividades de cestería relacionados con la formación de los panales, además de la limpieza y replantado de zonas de monte bajo.
En este proyecto hay 49 personas voluntarias, 27 hombres y 22 mujeres, en un pueblo con 600 personas censadas. Cada una hace lo que se le da mejor: desde trabajar en el talud de la parte trasera de la estructura, al desbroce de la vegetación afectada por el incendio del año pasado o la plantación de sotobosque con especies autóctonas como romero, tomillo o coscoja. Y hay quien colabora tejiendo en casa. Les costó encontrar un cestero que les enseñara a tejer los elementos de 70 cm de altura que se meterán en los ventanucos para la construcción de los panales. Recibieron un curso de tres días y tuvieron que irse hasta Salamanca a por los primeros 62 kilos de mimbre. En estos momentos han hecho 20 de las 100 cestas necesarias, en un trabajo común que cada uno aborda individualmente.
La campaña de captación para las salidas se inició en el mes de julio y estará abierta hasta el 30 de noviembre de 2026 a través de la plataforma de Navarra + Voluntaria. Al inscribirse la organización asigna los turnos disponibles para colaborar y detalla el calendario de las siguientes jornadas de trabajo de campo programadas en el municipio.
Un poco de historia
La abejera llamada ‘De Pópulo’ está a unos 4 km del núcleo urbano y es de propiedad municipal. Su existencia se rastrea en la documentación escrita desde el siglo XVIII (1765) y se convierte en la segunda del pueblo tras la del monte, junto a San Esteban. Propiedad inicial de Joaquín de Goñi acabará en manos de Joaquín de Izco, alias Pópulo, en cuya familia se mantuvo la propiedad durante generaciones.
En el siglo XVIII, y casi hasta el siglo XX, una abejera se utilizaba para obtener la miel que, además de para usos medicinales, fue el edulcorante más accesible para las clases populares hasta que el azúcar se abarató ya en el siglo XX. Pero lo que realmente se comercializaba a un precio muy superior era la cera. Esta última era un bien preciado para iluminación, por la combustión más limpia de la cera de abeja que la de las velas de sebo; y también se usaba para ceremonias religiosas y la conservación de suelos y muebles. Hoy el principal producto apícola es la miel y se comercializan polen, propóleo y jalea real, y la cera se usa de forma muy residual.
El procedimiento de obtención antiguo era, sin embargo, poco respetuoso con las abejas y su ciclo porque para recoger la cera y la miel se cortaban y destruían los panales. Pese a que el actual sistema de bandejas móviles, más sostenible, se ideó en el siglo XIX, las abejeras tradicionales como la de Añorbe se siguieron usando hasta bien entrado el siglo pasado.
Educación ambiental para menores de 3 a 12 años
El 11 de septiembre está prevista la visita a la abejera del alumnado del CPEIP Añorbe con personal de Guarderío de Medio Ambiente de la Demarcación de Pamplona. Medio centenar de menores de Educación Infantil y Primaria de este centro rural va a trabajar este curso sobre la importancia de la polinización para el Medio Ambiente, la biología y comportamiento de las abejas y la historia de la abejera de su localidad.
Lo harán con la metodología de Aprendizaje Servicio (ApS), es decir, colaborando a través de lo aprendido con su entorno social y siempre con contenidos adaptados a sus edades. Este trabajo está ligado a los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) y, en la parte etnográfica, se plantea con un enfoque intergeneracional, con entrevistas a personas mayores y recogida de fotografías antiguas. La idea es organizar una jornada festiva con el trabajo acabado y coincidiendo con el final de curso.
El trabajo educativo y de voluntariado en la abejera se alinea con la normativa europea de restauración de la naturaleza y el esfuerzo en la reactivación de poblaciones polinizadoras del continente.
Más info:
-La abejera de Pópulo (Añorbe), testigo de la apicultura hace doscientos años - José Ramón MENDIÓROZ EQUIZA:
https://revistas.navarra.es/index.php/CEEN/article/view/214/590
2. DESCRIPCIÓN DE LA ABEJERA DE PÓPULO
Esta abejera denominada abejera de Pópulo se encuentra en el término de Larransus, al norte de las Nequeas de Añorbe, y dista unos cuatro kilómetros del núcleo de población. Está ubicada en un abrigo de monte bajo, con su fachada principal orientada al sur. Por lo que hemos podido rastrear en la documentación, y que se detalla más adelante, su construcción se remonta a mediados del siglo XVIII.
Las paredes que conforman el edificio, con excepción de la fachada principal, están edificadas en piedra. Piedras bastas de sillería para el entorno de la puerta y mampostería de piedra para el resto. La cubierta está construida con tejas soportadas en su parte interior por travesaños de madera, cañizos y yeso. En la pared del lado este, una puerta de madera con llave protegía el interior de la abejera.
La fachada principal, donde se ubican las ventanas que alojan las colmenas, está construida en yeso; en este caso la utilización del yeso viene dada por la abundancia de algez o piedra de yeso en esta zona de las Nequeas. Era más barato y rápido deshidratar el sulfato de calcio o piedra del yeso en hornos artesanales junto a la abejera, que transportar y tallar piedras para la construcción de las ventanas.
Desde el exterior, las dimensiones de la edificación son las siguientes: 13,5 m de longitud por 3,5 m de ancho, con cien ventanas o huecos para alojar otras tantas colmenas. Esta abejera se puede considerar de gran tamaño en comparación con otras del mismo pueblo o del entorno, ya que lo común eran abejeras de entre veinte y sesenta ventanas. El interior de la abejera presenta una anchura de casi dos metros, una medida considerable para que el apicultor pueda realizar con cierta comodidad las tareas de cata de las colmenas.
Una vez construido el entramado cuadrangular de la fachada principal, se procedía a redondear el interior de las ventanas, dejando en la parte exterior de las mismas un espacio de 12 cm sin redondear para alojar las tapas delanteras. Esto constituía la estructura fija de la fachada principal ya que el resto de elementos eran desmontables.
El vaso o colmena propiamente dicho se construía con materiales vegetales, en general de cañas, y se situaba en el interior cilíndrico de las ventanas, junto a la tapa delantera. Los vasos eran más cortos que las ventanas, de manera que entre el vaso y la tapa trasera quedaba un espacio considerable para que las abejas lo llenaran de panales. De esta manera se pretendía que la zona del vaso fuera el espacio de la cría de las abejas y el resto de ventana quedara para el excedente de panales, facilitando de esta manera tanto la cata de panales como la supervivencia de las colmenas. Los extremos exteriores del vaso se sujetaban con barro o yeso y el resto se rellenaba con tierra mezclada con estiércol. Por una parte, la débil sujeción facilitaba la reposición de vasos; por otra, la tierra mezclada con estiércol cumplía una función aislante muy necesaria en la zona destinada a cámara de cría.
En la parte delantera de la ventana se colocaba una tapa cuadrada de yeso o piedra, fijada con barro o yeso, a la que en su zona inferior central se le practicaba una gatera o piquera para permitir el tránsito de las abejas. Todas las tapas delanteras de esta abejera tienen esculpido un número en su parte exterior, se entiende que para llevar un control sobre la cata y otras particularidades de las colmenas.
En la trasera de la ventana se colocaba una tapa cilíndrica, de piedra o yeso y se fijaba de manera liviana con barro ya que era necesario quitarla para la cata de las colmenas. En el centro de esta tapa, un pequeño orificio podía facilitar la ventilación de la colmena, aunque también podría servir como agarre para la extracción de este cierre.
3. LA APICULTURA DE AYER Y DE HOY
Básicamente, la cata de las colmenas consiste en cortar o extraer panales con miel, preservando aquellos en los que se encuentra la cría de las abejas y dejando suficientes con miel y polen para que la colmena pueda alimentarse durante el invierno.
La apicultura tradicional que se llevaba a cabo en este tipo de abejeras era bastante destructiva, ya que dependía mucho de la posición en la que las abejas elaboraban los panales, así como del lugar donde se situaba la cámara de cría. Si los panales estaban dispuestos longitudinalmente respecto a la ventana,
y la cámara de cría estaba situada en el vaso, era relativamente sencillo catar el excedente de panales de la colmena y favorecer la continuidad de la misma. Sin embargo, cabe suponer que con los panales inclinados o transversales, y con dificultades para ver dónde estaba realmente la cría, unido a la necesidad de extraer la mayor cantidad de cera y miel, en muchas ocasiones se sacrificaría a toda la colmena. En este tipo de explotación apícola se obtenía una importante cantidad de cera debido a la necesidad de cortar y destruir los panales para extraer la miel.
Así mismo, y debido al tipo de construcción, es muy difícil controlar la enjambrazón natural de las colmenas en primavera; de hecho estas enjambraban con facilidad. Por ello, alrededor de las abejeras se instalaban ventureros para tratar de coger el máximo número de enjambres. A partir de la segunda mitad del siglo XVI se van estableciendo leyes y normativas respecto a la organización de las abejeras y de los enjambres, llegando a definir la propiedad de los mismos en función de su distancia a las abejeras.
Cabe entender que existía una gran renovación de colmenas, muchas de ellas morirían en el invierno o durante la cata, y en primavera la persistencia del apicultor obtendría enjambres con los que formar nuevas colmenas. A pesar de la introducción de las modernas colmenas de cuadros móviles a finales del siglo XIX, este tipo de abejeras han continuado funcionando hasta bien entrado el siglo XX.
Hoy en día las cosas son muy diferentes; los panales los generan las abejas estirando la cera que en forma de láminas el apicultor ha colocado en unos cuadros extraíbles. El control e inspección de los panales es muy sencillo, basta extraerlos con una pinza y observar su carga de miel, dónde se encuentra la cría, qué cantidad de cría y polen hay, cuánta presencia de celdas reales, el estado sanitario, etc. Tampoco es necesario destruir los panales para extraer la miel, simplemente se centrifugan y están listos para introducirlos de nuevo en las colmenas. Si una colmena está fuerte, se amplía su espacio poniendo encima más cajas con cuadros o se divide y se genera otra nueva colmena, minimizando la enjambrazón.
También hay diferencias entre los productos que se extraían de las explotaciones apícolas, la utilidad que se les daba, y lo que se extrae y comercializa hoy día. Hace un par de siglos se extraían miel y cera. La miel ha sido empleada desde la antigüedad como un excelente edulcorante. Cuando, a finales del siglo XVIII, llega una cantidad importante de azúcar a España, solo está al alcance de las élites sociales, así que la miel continúa siendo durante un siglo más el edulcorante más utilizado por amplios sectores de la población.
Finalmente, el abaratamiento del azúcar a principios del siglo XX iría desplazando paulatinamente el consumo de la miel, los arropes y otros edulcorantes.
Debido a sus propiedades nutritivas y medicinales, la miel fue también utilizada en preparados y jarabes que se vendían en las apotecas como solución a muchos males; cumplió un papel relevante en repostería y siempre tuvo un importante valor de trueque.
La cera tuvo una importancia significativamente mayor que la miel. El profundo sentido religioso existente en otras épocas, traía consigo la celebración de un elevado número de rituales religiosos que consumían una importantísima cantidad de cera. Hachas, cirios y velas de diversos tamaños y colores han estado presentes en misas, procesiones, bautizos, matrimonios, velatorios, entierros y otros actos solemnes.
Por otra parte las velas de cera han cumplido un importante papel en la iluminación de viviendas, debido a su alto poder lumínico y a su combustión mucho más limpia que la de las velas de sebo. Durante siglos fueron principalmente consumidas en palacios, cortes principescas y casas nobiliarias; posteriormente se fueron extendiendo a sectores más amplios de población.
La cera se ha utilizado también para la protección y conservación de suelos y muebles de madera, así como en pomadas y ungüentos utilizados en medicina. Tal fue su producción y utilización que desde la segunda mitad del siglo XVI nace en Navarra el gremio de cereros y confiteros. Posteriormente y a lo largo del siglo XVII, se dictaron un importantísimo número de normas y leyes que regulaban la elaboración y venta de la cera.
El precio de la cera era cinco veces superior al precio de la miel: en el año 1733 una libra (0,372 kg) de cera costaba tres reales, mientras que una libra de miel costaba 0,7 reales.
Actualmente en las explotaciones apícolas se extrae miel como principal producto apícola y se comercializan el polen, los propóleos, la jalea real y algunos derivados de estos productos. La cera de los panales viejos se funde para formar nuevas láminas de cera y una pequeña cantidad de cera se sigue utilizando, junto con otros productos, para la fabricación de velas.
Fotos:
Interesante.
P.D: Digo que me llama por varias razones:
https://viviendoapesardelacrisis.blogspot.com/2016/10/kirikoketa-en-arizkun.html
https://viviendoapesardelacrisis.blogspot.com/2024/10/gaua-paul-urkijo.html
https://viviendoapesardelacrisis.blogspot.com/2013/05/las-brujas-de-zugarramurdi-de-alex-de.html
https://viviendoapesardelacrisis.blogspot.com/2016/10/mariren-semeak-por-quentin-verdier.html
https://viviendoapesardelacrisis.blogspot.com/2018/12/terreno-para-edificar-una-vivienda.html





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